PERRO DEL VAGABUNDO

En gratitud a las O N Ges, y a todos los servicios sociales desinteresados.

Un vagabundo agradeciendo la caridad de sus conciudadanos. Deseó contribuir al bienestar de ellos.
Pensó en lo que él más amaba: En su perro y compañero que le llamaba Olvido. Que significa desprecio.
Lo que más se necesitaba: Servicios sociales gratuitos y desinteresados hacia los más necesitados.
Y lo que él más odiaba: El desprecio y la indiferencia, que causan la vida marginal.

Planeo disponer su casa, con las condiciones necesarias para que Olvido pudiera vivir autosuficientemente y dedicarse a los servicios sociales que se demandaban en la localidad; ejemplo: Perro lazarillo, pastor, guardián, mensajero, cazador, policía, rastreador, animal de compañía. Etc.
También le enseñó para que tuviese la capacidad de transmitir estas enseñanzas a otros perros. Y como un líder de estos poder de organizarles.
Un día, el vagabundo enfermó gravemente. Así, pudo comprobar como podía estar atendido por Olvido, en todo lo que él vagabundo más necesitaba.
Pero su enfermedad empeoraba y poco tiempo después murió. Dejando a Olvido como heredero de la casa.
Al transcurrir un tiempo, Olvido recogía a otros perros vagabundos y los enseñaba a dedicar sus vidas, en servicio de las personas. Y les enseñaba para que viviesen organizados ordenados y capacitados. Conviviendo ellos en la casa, tal y como les acondiciono el vagabundo. Las gentes admiradas comprobaron la gran labor que estaban haciendo los perros.
Y cuando éstos terminaban sus labores diarias, se iban a la casa de Olvido. Donde descansaban y volvían a salir organizados. Ya no eran perros callejeros sin hogar, sino autosuficientes y útiles.
Las gentes agradecidas les llevaban comidas de todo tipo, y todo aquello que los perros pudiesen necesitar. Porque les tenían gran admiración y agradecimiento.
Así creció la fama de este pueblo por todas las comarcas cercanas. Y las gentes visitaban esta localidad por curiosidad de esta original obra. Y de su gran labor social que los perros hacían.
Un vecino egoísta que deseaba la casa de Olvido. Hizo una denuncia como el vecino más perjudicado, por los perros que vivían allí.
Pero nadie le hizo caso, porque conocían su avaricia por conseguir aquella casa. Como no tuvo éxito su mentira. Planeó secuestrar a Olvido, para que éstos, al perder a su líder, no fuesen capaces de vivir organizados. Y así ocurrió que no podían vivir entre ellos y la casa se convirtió en una jauría. Ahora si que el vecino avaro y egoísta parecía tener razón.
Los perros fracasaban en sus labores, enfrentados a la desconfianza de las gentes que los responsabilizaban y culpaban en sus limitaciones.
Pero las personas vivían sin preguntarse por nada. Ni se interesaron de lo que sucedía a los perros. Ni en saber él porque sucedió aquello cuando todo anteriormente era perfecto. Ni él porqué ahora era tan desastroso.
Un día, Olvido, debido a su delgadez por el abandono de su secuestrador. El lazo que le tenía amarrado por su cuello le quedó holgado y se pudo escapar.
Cuando llegó al pueblo las personas por incomprensión le culpaban de lo sucedido y le perseguían a muerte.
Y cuando Olvido más ayuda necesitaba, más lo martirizaron con pedradas y palos.
Después buscó ayuda de sus semejantes los perros. Pero todos los perros le persiguieron atacándole y mordiéndole con rabia asta dejarlo por muerto.

Porque también le culparon de aquella injusticia.
Muerto de hambre, herido y moribundo llegó Olvido a la tumba de su amo. Y sin fuerzas le aullaba a su dueño como reprochándole la injusta recompensa sufrida, por su labor. Cuando se tranquilizó, recordó la gran bondad de su amo y cómo le trataba. Porque sus deseos eran siempre buenos para con todos. Se arrepintió por haberle culpado. Y así se quedo en la tumba de su amo agonizando asta que murió.

Olvido, sintió como el espíritu de su amo lo llamaba. Y el espíritu de Olvido salió de su cuerpo martirizado salvajemente, y se fue detrás de su dueño.
Y el vagabundo lo llevó a un mundo, que era tal y como ellos desearon que fuese aquí en la tierra, y que tanto hicieran para que pudiera llegar a ser.

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